El fracaso de tu primer emprendimiento no tiene porque ser una derrota definitiva.

Quiero contarles sobre mi primera experiencia como emprendedora. El nacimiento de mi gran idea de negocio y sus primeros pasos de ejecución, fueron como un hermoso sueño totalmente planificado, con metas y objetivos, misión y visión, sin embargo nada salió, ni por casualidad, como lo tenía estructurado en mi cabeza. ¿Y luego de preguntarme mil veces “POR QUÉs?”, entendí que en los negocios y en la vida difícilmente las cosas salen exactas a como uno las planifica y hay que tener plan A, B, C, D ….  incluso hasta Z y no enfrascarse en el bendito por qué? sino buscar soluciones y correctivos para afrontar la situación. Mi desgaste en la búsqueda de respuestas a mis POR QUÉs limitaban mi accionar. Este fue mi primer gran error.

💖El inicio de un emprendedor lo defino, desde mi óptica, como un enamoramiento, como los primeros días de una relación de amor, donde hay tantos planes e ilusiones en torno al negocio y sus perspectivas a futuro. En mi caso, mis planes giraban en torno a él, en mi afán de conseguir mi libertad financiera y salir de lo convencional, a través de un negocio propio, que sería de gran renombre y reputación y que pudiera venderlo supervalorado con respecto a mi inversión inicial, siempre enfocada en que me gustaba y apasionaba lo que hacía y que no importara el esfuerzo, mientras hagas lo que te hace feliz.💖

Nada más alejado de la realidad, ya que tener una empresa que dependa 100% de mí, me convertiría en una autoempleada y me colocaría en el 2do. cuadrante del libro “El Cuadrante del Flujo del Dinero”, de Robert Kiyosaky, que nos define como:

“Ya no trabajas para otra persona, pero sigues trabajando por dinero y aún hay un tramo largo que recorrer para lograr tener independencia económica. El autoempleado es vendedor, contador, cobrador, diseñador, administrador y hasta mensajero, etc. Ellos son el negocio, y si el autoempleado no trabajan, el negocio no genera ingresos”.

Fue literalmente como lo describen en el libro, sobretodo en un contexto de limitados recursos económicos, o sin un brazo capitalista capaz de mantenerte a flote hasta que consigas el equilibrio y los ingresos necesarios para mantener la operación.

Lo ideal es crear un sistema integrado entre las partes operativas del negocio, crear manuales de prácticas a aplicar ante diferentes situaciones. El personal, que en teoría debería ser de confianza, esté preparado para ejecutar e ir directo a la acción sin depender de una decisión gerencial, o a menos para las cosas triviales. En base a lo anterior, invertí una considerable suma de dinero en la adquisición de un sistema de software inteligente que pudiera entrelazar la gestión operativa con la administrativa y pudiera llevar el control desde cualquier lugar donde esté. Sin embargo, dicha herramienta, que me fue de gran utilidad durante la existencia del negocio, fue excesiva para el inicio de un emprendimiento, sobretodo en el escenario donde la parte económica era escaza y casi dependía de las ganancias que se fueran generando para poder subsistir. Este puede considerarse el segundo gran error, aunque todavía me cuesta admitirlo porque esa herramienta me hizo la vida menos dura, es decir, pudo haber sido peor.

El tipo de negocio que inicié requería establecer muchos controles ya que el servicio ofrecido tenía muchos gastos asociados antes de satisfacer la necesidad del cliente final, así que estaba sobreentendida la confianza al personal ya que no había otra opción.

En mi caso, me fue difícil encontrar personal de confianza y debo decir que en un 95% me robaron dinero. Seguramente no apliqué los métodos adecuados en el proceso de selección de personal y pudo haber sido una debilidad de mi parte, aunque vi y leí innumerables vídeo y libros al respecto y fui mejorando con el pasar del tiempo pero no era mi fuerte.

Aparte de la inversión del software inteligente como parte de mi sueño dorado para alcanzar el éxito, también tenía como estrategia que la posición de Gerente de Operaciones sería un experto en la parte medular del negocio, al que le otorgaría una fracción mínima accionaria como incentivo para sacar la empresa adelante. Hacerlo parte de la empresa sería un agente motivador con la intensión de incrementar, con el paso del tiempo, el capital accionario a expensas del éxito del negocio, hasta su completa venta de la mayoría de las acciones, una vez la misma alcanzara el estrellato.

Así que antes de si quiera arrancar, ya esta persona (que por cierto pensé que era de confianza) tenía el 10% de las acciones. Pensé ingenuamente que sería un acto de total apoyo y confianza, ya que a pesar de que yo me beneficiaba con su trabajo incondicional, él recibiría acciones de una empresa a la que no había invertido ni tiempo ni dinero para su creación, poniéndole en bandeja de plata lo que pensé que sería un proyecto personal que no había podido consolidar por falta de recursos económicos y valentía para arrancar por su cuenta. Otro error inmenso, porque las cosas no pueden darse por sentada a la ligera. Un acto como este tiene que estar seguido por la demostración en la práctica de que eres capaz de asumir dicha responsabilidad.
A veces hay que poner las cosas a prueba y mediante ensayo y error ir mejorando y afinando detalles pero primero hay que pasar a la acción y estar preparados sobretodo psicológicamente para enfrentar los errores.
De lo anterior, saqué demasiadas enseñanzas y destaco una en particular sobre las sociedades o acuerdo entre dos o más personas a la hora de emprender, siendo esto medular para el éxito del negocio. Podría considerarlo de las cosas más delicadas a la hora de formar tu propia empresa en sociedad y hasta el más mínimo acuerdo entre las partes (aunque esté firmado) podría parecer insuficiente. Son tantos factores no previstos a los que nos enfrentamos, donde la toma de decisiones depende exclusivamente de nuestros criterios, principios y valores que es ahí donde nos conocemos realmente a nosotros mismos y conocemos a las personas con la que nos asociamos. Todo recae sobre tus hombros.
LOS CLIENTES
El diseño de un plan para captar clientes no fue una prioridad cuando realicé mi plan de negocio inicial. Lo cual fue una gran estupidez ¿Cómo mantendría vivo el negocio si no tengo clientes?
Ese fue otro gran mundillo que descubrí y que tampoco era mi especialidad. Hice toda la inversión en equipo, sistema administrativo, papelería, transporte, contratación de personal y no ejecute una estrategia de marketing básica para atraer clientes. Todo lo que están pensando de mí en estos momentos es totalmente válido y no tengo nada que decir al respecto.
LOS CLIENTES LO SON TODO.
Conocerlos, entender sus necesidades y brindar el mejor servicio, te da el reconocimiento que necesita cualquier empresa para mantenerse en cualquier mercado. Aunque opino, muy personalmente, que los clientes no son de nadie y cualquier error o descuido los pierdes en un abrir y cerrar de ojos. No hay clientes fieles. Cuarto gran y nefasto error.

La luz en mi estresado camino como gerente de mi propio negocio:

LA LECTURA

Sí, aunque no lo crean, después de todo este camino de pesimismo con el que he llegado hasta aquí, la lectura de material especializado sobre gerencia, liderazgo, emprendimiento, tecnología, sistema etc. puede abrirte un mundo de posibilidades que antes no contemplabas y te regala otras maneras de hacer o el famoso “know how”. En mi caso, me bajo un poco la ansiedad saber que había otras vías para dar respuesta a los retos a los que me enfrentaba día a día, personas y empresas que estaban pasando por lo mismo que yo y el compartir experiencia nos enriquece en nuestro andar.
Conversar con otras personas que se dediquen a lo que tú haces me permitió darme cuenta que estaba tan metida en el día a día, en el control de la operación, que opacó mi visión desde afuera, lo que al final me permitiría mover las piezas necesarias para el mejor funcionamiento de mi engranaje empresarial. Pasaba horas dedicada a cuestiones que no me generaban mayores ingresos, ni productividad, ni eficiencia y mi desgaste me llevaba por el camino de la amargura.
Un audiolibro en particular me dio muchas luces sobre lo que debía cambiar de manera inmediata. De la mano de Luis Ramos, de Libros para Emprendedores, sobre un libro titulado “El Libro Negro del Emprendedor” del autor Fernando Trías de Bes, publicado en el año 2007. Se los dejo, no se lo pierdan.

Les hago otra buena recomendación auditiva y lectora, no dejen de leerlo.

El momento de afinar procesos fueron dándose y agarrando forma (pisando el tercer año), y poco a poco veía con otros ojos los retos y dificultades aplicando lo aprendido, y cambiando por completo el modo de gerenciar.
Mi estilo gerencial con el personal a mi cargo era complaciente, dándole cabida a cualquier tipo de opinión y siendo condescendientes incluso en los peores resultados, ya que de manera inconsciente yo sentía que yo los necesitaba más ellos que ellos a mi (ambas posiciones han quedado desfasadas hoy en día ya que la relación de dependencia jefe-empleado tiene poca evidencia de dar resultados positivos para ninguna organización)

Por qué esta historia tiene un final no tan feliz???

A pesar de que las cosas iban engranándose, perdí lo más importante que debe tener una persona emprendedora y que es el motor de cualquier empresa, PERDÍ EL INTERÉS Y EL AMOR POR LO QUE HACÍA. Me di cuenta de que no me gustaba tanto lo que hacía (basado en mi carrera universitaria) pensé que sería a lo que me dedicaría la mayor parte de mi vida. Sin ese amor por lo que haces, lo demás deja de tener importancia. Llegué al punto de sentir fastidio cuando me solicitaban un nuevo servicio o me ganaba la cuenta de un nuevo gran cliente, así que ni lo pensé. Lo puse en venta después de tres años y seis meses de operación.
Qué no volvería hacer? (No significa que yo recomiendo no hacer)
  • Manejo de Personal: No quiero sonar radical, pero no quiero volver a trabajar o depender de la contratación de personal. Actualmente, dependo nuevamente del 15 y 30 de cada mes para poder vivir (volví a ser asalariada luego del cierre definitivo de la empresa y ahora los cambios que he venido implementando en mi vida son para dejar de trabajar para alguien más) pero mi próximo emprendimiento no requerirá de personal. Dirán que soy una persona asocial pero no tiene que ver con mi personalidad, sino que la destreza, delicadeza, entendimiento, manejo e inteligencia para tratar al personal no forma parte de mis intereses de formación actual. (Ahora creo 100% en la formación y auto enseñanza para emprender cualquier reto)
  • Perder dinero: Siempre que invertimos corremos el riesgo de perder dinero, independientemente del tipo de negocio o inversión que iniciemos, pero minimizaré absolutamente el riesgo mediante la educación, la autoformación, la lectura y sobretodo el poner en práctica, mediante planes pilotos, mis grandes ideas antes invertir sumas significativas en ellas. ENSAYO Y ERROR.
  • Tiempo: Manejo más eficaz del tiempo. Durante el funcionamiento del negocio perdí tanto tiempo en cosas que no generaban mayor productividad, no supe seleccionar correctamente las cosas que tenían prioridad y cuando iba a atender lo verdaderamente importante mi cansancio mental no me permitía tomar las mejores decisiones.
  • Clientes: Por el desespero de obtener clientes a como dé lugar, no le di el verdadero valor a mi trabajo y al servicio que estaba ofreciendo. Cedía con facilidad a las tarifas que los clientes decidían que iban a pagarme por desespero, sin que eso reportara un flujo constante de servicios por parte de ese cliente, restándole atención a los clientes verdaderamente importantes y que eran los que me generaban mayores ingresos. Famosa Ley del 80/20.
  • Pagarme a mí misma: Asignarte un salario que formen parte de los gastos fijos, y pagarlo como si fuera el alquiler o el salario de cualquier otro empleado, es algo que no puede faltar jamás. Ver cómo pasan los meses y no recibas ni un medio por todo el esfuerzo que dedicas a tu negocio es bastante desconsolador, y económicamente te pone en una situación difícil ya que no solo tienes el estrés del día a día con el quehacer operativo, sino que dedicas esfuerzo mental al tema de tus gastos personales.
  • Pretender asumir todos los roles: Estaba muy clara de la necesidad de delegar, sobretodo funciones que no eran mi especialidad, pero de verdad que la falta de dinero me puse en jaque mate y no fue fácil hallar la solución de manera inmediata.
  • Endeudarme más de lo que podía asumir: Este error lo cometí desde el principio, por mi fe absoluta de que todo iba a salir bien, contraje deuda e incluso aportes que se traducían en dar un porcentaje de las ganancias netas. Esto último jamás lo hagan porque así tengan a alguien que de buena fe crea en ustedes y en su idea de negocio, esa persona que otorga solo capital no va a estar en los momentos críticos ni en las cuestiones del día a día, y asignar porcentaje a la ligera, solo tomando en cuenta el capital invertido, traerá consigo demasiadas frustraciones, que a la larga desvirtuará la relación inicial.
Debo dar mérito y agradecer enormemente el apoyo recibido de las personas que me prestaron y creyeron en mí, incluso muchos tuvieron paciencia y supieron, sin tanta presión, esperar el momento de la devolución. Créanme que trabajar y emprender con el estrés del pago de deudas es algo que no le deseo a nadie, y te ubica en una posición de zozobra que impide que asumas integralmente tu verdadero rol como emprendedor.
Lo dejo hasta aquí, disculpen lo largo del artículo. Mientras lo escribía reviví tantas cosas y quisiera poder aportar algo a quienes se inician en el mundo del emprendimiento, el cual, independientemente de la experiencia, se convierte en un gran maestro de vida. Eres una persona diferente antes y después de emprender. El arriesgarse nos acerca a nuestra meta definitiva en la vida y las experiencias que vamos teniendo en el camino no son mera casualidad, por alguna razón te toca vivirlas.
Cuéntame de tu experiencia como emprendedor y si has superado los errores que yo cometí, comenta como lo lograste.

Atte. Virgi

Escrito en Febrero 2018.